Todo lo que debes saber para crear tu rutina de limpieza facial

¿Qué es una rutina de limpieza facial?

Una rutina de limpieza facial es un conjunto de cuidados destinados a eliminar la suciedad y los residuos que se acumulan sobre la piel del rostro. Estos cuidados deben realizarse cada día y de manera constante, con la finalidad de mantener la piel sana y libre de granitos, manchas, arrugas o impurezas. La piel en esta zona es especialmente fina y sensible, cuidarla es esencial para mantener su firmeza, elasticidad y tersura, y así retrasar el envejecimiento. Una piel limpia y cuidada tiene una vitalidad y luminosidad muy característica, que acentúa la belleza natural.

¿Por qué es necesario mantener una rutina de limpieza facial?

A lo largo del día la piel de nuestro rostro se ve expuesta a una gran cantidad de elementos que la ensucian y tienden a dañarla: la contaminación, las impurezas, el exceso de sebo y células muertas, e incluso los restos del maquillaje que usamos. Cuidar de ella no es sólo una cuestión estética, dedicarle unos sencillos pasos que la mantengan limpia es fundamental para conservarla sana y equilibrada.

Cuidar la piel de forma constante y regular reduce los efectos del paso del tiempo, permite presentar una tez con una buena textura, oxigenada, luminosa y con poca cantidad de imperfecciones y puntos negros. También permite regular el acné y mejorar la absorción de cualquier activo que apliquemos.

¿Cuándo realizar mi rutina de limpieza facial?

Es muy importante realizar nuestro ritual de cuidados para la piel cada noche, al llegar a casa o antes de irnos a dormir. Es primordial realizar esta rutina de higiene facial y convertirla en una costumbre diaria. Irnos a la cama sin desmaquillar debería estar prohibido. Si no nos desmaquillamos impedimos que la piel se oxigene y realice la renovación que tiene lugar mientras dormimos, además los poros del rostro tienden a obstruirse y acaban formando comedones. Sin olvidar que esta costumbre hace que la piel vaya perdiendo elasticidad, hidratación y favorece la aparición de manchas.

También es aconsejable realizar otra rápida limpieza del rostro por las mañanas, antes de utilizar cualquier crema de día o el protector solar. No sirve de nada tratar nuestra piel con los mejores productos cosméticos si antes no eliminamos el exceso de grasa y los detritos generados por nuestro organismo durante la noche.

¿Cómo crear mi rutina de limpieza facial?

No todas las pieles son iguales, ya sabemos que existen distintos tipos de piel y distintos estados de la piel. Sólo por citar algunos ejemplos, una piel puede ser grasa, mixta, sensible, alípica, estar deshidratada, asfixiada, fotoenvejecida, necesitar reafirmación, luminosidad o simplemente limpiar y cerrar sus poros… cada piel es única. Pero si hay una cosa que todas ellas tienen en común, es que todas necesitan un ritual de limpieza diaria.

Y con ritual de limpieza no me refiero a utilizar una toallita desmaquilladora, que están muy bien para emergencias, pero desaconsejadas para usar habitualmente porque realizan una limpieza muy superficial. El proceso de higiene facial diaria en realidad es bastante sencillo y sólo nos llevará cinco minutos. Está compuesto por tres pasos comunes para todos los tipos de piel. La única dificultad puede residir en personalizar la limpieza encontrando los productos adecuados a nuestro tipo de piel.


Pasos rutina de limpieza facial

Pasos de una rutina de limpieza facial

Toda rutina diaria de limpieza facial debe incluir, como mínimo, estos tres pasos: desmaquillar, limpiar y tonificar. Tras estos sencillos pasos podremos dedicarle a nuestra piel cuidados específicos destinados a corregir diferentes estados (arrugas, manchas, flacidez…), o si no existe ninguna preocupación más allá de querer mantener la piel sana, simplemente aplicar una buena hidratación.

Para comenzar nuestra limpieza necesitamos pocos productos: un desmaquillador, un limpiador (leche, gel o mousse) y un tónico. Mas adelante podremos complementar esta rutina con un exfoliante y alguna mascarilla que usaremos una o dos veces por semana, o incluso probar el ritual de doble limpieza. Pero de momento es mucho mejor realizar esta pequeña rutina con constancia y utilizando productos formulados para nuestro tipo de piel, que intentar adoptar un complicado ritual coreano de 10 pasos con productos genéricos que no nos aporten lo que necesitamos.


Rutina de limpieza facial - Paso 1: Desmaquillar

Paso 1: Desmaquillar

Nuestra rutina de limpieza debe comenzar siempre desmaquillando las partes mas sensibles del rostro: el contorno de ojos, los párpados y los labios. La piel en estas zonas es más fina y delicada, por ese motivo es conveniente utilizar un producto específico para ellas. Un buen desmaquillador debe ser suave para para no dañar la barrera protectora de la piel, tener un gran poder de arrastre y un pH ligeramente ácido para combatir los gérmenes y no deshidratar. En base a esto, destacan dos tipos de desmaquilladores: el revolucionario agua micelar, que recientemente se ha puesto de moda y el desmaquillador bifásico, que también está cobrando mucho protagonismo últimamente.

Ambos desmaquilladores siguen un principio muy parecido, están formulados para desmaquillar combinando dos polos o fases: una acuosa y otra oleosa. La diferencia más importante reside en que el agua micelar tiene una parte oleosa mucho menor, por lo que resulta más fresca y la hace ideal para pieles mas sensibles. Por su parte, el bifásico es un potente desmaquillador, capaz de eliminar rápida y fácilmente los maquillajes de larga duración e incluso los resistentes al agua (o waterproof).

A nivel particular y a lo largo de mi carrera profesional he probado y comparado infinidad de desmaquillantes. Y hoy por hoy, aunque ha sido comercializado para usarse en el proceso de la Doble limpieza facial, casi siempre recomiendo este bifásico micelar en cualquier rutina de limpieza por su elevada efectividad y su bajo índice de sensibilización: Bifásico micelar Skeyndor.
Salvo en las ocasiones en los que trabajemos con pieles sensibles o reactivas, en estos casos siempre aconsejo el siguiente agua micelar por respetar al máximo la piel y ayudar a reparar el manto hidrolipídico: Agua micelar desmaquillante Skeyndor

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Bifásico micelar

Paso 1 de la Doble Limpieza Facial. Elimina facilmente el maquillaje de las zonas más sensibles del rostro.

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Agua micelar desmaquillante

Desmaquillador indicado especialmente para pieles sensibles. Usar en el primer paso de la rutina facial.

¿Cómo se desmaquilla el rostro?

Aplica el desmaquillante sobre un disco de algodón en su justa medida. Usa suficiente cantidad para que el producto pueda ejercer bien su función sin frotar, pero evitando que el agua resbale por la piel. Utiliza un algodón para cada ojo, pasándolo con suavidad desde el lagrimal hasta su extremo dando ligeros toquecitos.

Es importante no ejercer demasiada presión ni arrastrar, esta nueva generación de desmaquilladores atrapa los cosméticos y la suciedad como un imán, prácticamente sin esfuerzo. En las zonas con más cantidad o maquillaje resistente al agua, puede ser necesario dejar actuar el algodón durante unos segundos para que el desmaquillador haga su trabajo. Por último, con otro algodón desmaquilla suavemente los labios para eliminar el carmín.

Si queda algún pequeño resto de maquillaje puntual, puedes eliminarlo impregnando un bastoncito de algodón en el desmaquillante y pasándolo suavemente.

¿Es suficiente con usar Agua micelar o Bifásicos?

El Agua micelar y los Bifásicos se han convertido en productos esenciales por que han conseguido agilizar enormemente las rutinas de higiene facial, pero lamentablemente, por sí solos no constituyen un proceso de limpieza completo. Debido a su rápida y cómoda aplicación, yo misma les he dado este uso alguna vez en caso de emergencia o estando de viaje, pero no es el cuidado que nuestra piel se merece.

Aunque es muy común oír a algunos profesionales recomendar los bifásicos o aguas micelares como productos ‘todo-en-uno’ que además de desmaquillar, limpian, tonifican e incluso hidratan la piel, es necesario tener en cuenta que este tipo de productos, a pesar de ser son unos excelentes desmaquilladores capaces de disolver cualquier cosmético, no los hace desaparecer mágicamente. Simplemente los diluye dejando una finísima capa de residuos sobre la piel. Por no mencionar que el nivel de tonificación o hidratación que puedan aportar es mínimo y forzosamente inadecuado para todos los tipos de piel. Es necesario realizar el resto de fases de nuestra rutina de higiene para garantizar una correcta limpieza de la piel.


Rutina de limpieza facial - Paso 2: Limpiar

Paso 2: Limpiar

Esta fase es, sin lugar a dudas la más importante de cualquier rutina facial. En ella, eliminamos de piel la suciedad, la polución, el sudor, la grasa, las células muertas… además de retirar los restos del desmaquillante que usamos en el paso anterior. Si la piel no está limpia no sirve de nada dedicarle ningún cuidado posterior, ya que no sería capaz de absorber eficazmente los principios activos que le apliquemos.

La forma más efectiva de limpiar la piel es realizando un proceso llamado Doble limpieza facial, pero hoy estamos hablando de cómo debe realizarse una rutina básica. Así que vamos a dejar este método para un poco más adelante, de momento es mejor centrarnos en realizar pocos pasos, pero de manera correcta.

Limpiar el rostro en profundidad puede parecer sencillo, pero si lo piensas detenidamente, no es fácil eliminar los restos de suciedad de todos y cada uno de los poros de nuestra piel. En contra de lo que pueda parecer, el mejor limpiador no es el más fuerte ni el más agresivo. La mejor forma de limpiar nuestra piel es usando productos específicos para nuestro tipo de piel. Limpiadores que cubran sus necesidades y respeten al máximo la barrera que la protege (el manto hidrolipípico).

Empezaremos teniendo en cuenta únicamente cual es nuestro tipo de piel. Saber si nuestra piel es normal, seca, grasa o mixta es esencial para poder comenzar a cuidarla apropiadamente. Si no sabes con certeza cómo es la tuya, te recomiendo que eches un vistazo a este post ¿Sabes cuál es tu tipo de piel?
Más adelante también será necesario profundizar en cuál es el estado de nuestra piel. Es muy importante conocer si necesita cuidados específicos en base a su estado de sensibilidad, deshidratación, fotoenvejecimiento, pigmentación, falta de oxigenación o atonía.

Pero para iniciarnos en las rutinas de higiene facial, sólo voy a hablarte de un par de limpiadores esenciales pero muy completos, para que elijas uno en base a tu tipo piel. Siempre podrás cambiarlos más adelante si necesitas algún limpiador mas específico:
Se trata de la Emulsión desmaquillante a la camomila para pieles normales y secas. Y la Emulsión desmaquillante con extracto de pepinos para pieles grasas y mixtas.

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Emulsión a la camomila

Leche limpiadora para pieles normales y secas. Usar en la fase de limpieza de la rutina de higiene facial.

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Emulsión con extracto de pepinos

Leche limpiadora para pieles mixtas y grasas. Usar en la fase de limpieza de la rutina de higiene facial.

¿Cómo se aplica el limpiador facial?

Una vez elijas el limpiador que más se adapte a tu piel, da igual que sea cremoso, en aceite, en gel o en espuma, todos se utilizan de la misma manera. Extiende sobre tus manos una cantidad semejante al tamaño de una almendra y comienza a aplicarlo sobre la piel. Extiende el limpiador realizando movimientos circulares con las yemas de los dedos y sin ejercer presión, abarcando toda la superficie del rostro. Comienza, por ejemplo, por la frente y las sienes y, evitando el contorno de los ojos, ve bajando por las mejillas, la nariz y el mentón. Insiste un poco en en las zonas donde se produce más grasa (frente, nariz y mentón), porque ahí se acumula más suciedad y son mas propensas a los puntos negros. Cuando acabes con el rostro, no olvides incluir el cuello y el escote.

Una vez hayamos terminado de limpiar la superficie de la piel, hay que aclarar el rostro. Es muy importante utilizar abundante agua templada. Aplícala con ambas manos y realizando el aclarado varias veces. Finalmente, seca tu piel utilizando una toalla limpia y dando pequeños y suaves toquecitos. Evita arrastrar la toalla bruscamente para no irritar la piel. No tengas prisa, tómate tu tiempo para que el rostro quede completamente seco.

¿Necesito un cepillo facial?

Los cepillos faciales han existido desde siempre. A mi particularmente me gusta utilizarlo una vez por semana, el día que realizo un protocolo más exhaustivo de limpieza. Evidentemente me refiero a los cepillos de toda la vida, no a los cepillos eléctricos ni a los de silicona. Este tipo de cepillos son productos relativamente recientes que, como todo, tienen sus detractores y sus incondicionales. Yo aún me estoy formando una opinión respecto a si es una moda pasajera o han llegado para quedarse. Estoy probando algunos modelos y en algún momento (en cuando tenga tiempo) escribiré un post con mi opinión sobre algunas de sus aplicaciones.

De momento, puedo adelantarte que los cepillos eléctricos o de silicona no son una herramienta esencial ni necesaria, yo esperaría antes de invertir en ellos. Comienza realizando tus rutinas de forma manual, tal y como llevamos toda la vida haciéndolas, porque puedo asegurarte que para obtener buenos resultados no necesitas ninguno de ellos.


Rutina de limpieza facial - Paso 3: Tonificar

Paso 3: Tonificar

Tonificar la piel es un paso muy importante que siempre debemos realizar después de la limpieza. Hasta que no comprendemos con exactitud por qué debemos hacerlo, solemos darle poca importancia, pero tonificar la piel es clave en la rutina de limpieza facial. Te explico por qué:

¿Qué es el pH de la piel?

El pH es una escala que mide el grado de acidez o alcalinidad de un compuesto. Esta escala va desde el 1 para los productos más ácidos (el vinagre o el limón), hasta el 14 para los más alcalinos (el amoniaco o el cloro).
El manto hidrolipídico que rodea nuestra piel tiene un grado de pH aproximado de 5,5. Conservar este pH es esencial para que pueda realizar correctamente su función protectora y reguladora, inhibiendo el crecimiento de bacterias y manteniendo un entorno en el que prospere la flora natural de la piel.


Escala del pH

Cuando aplicamos sobre la piel limpiadores, cosméticos o productos con un pH distinto al suyo, alteramos su equilibrio. La piel cuenta con recursos para corregir estos cambios ocasionales de pH, tardando aproximadamente entre una y dos horas en restaurarlo. Pero si alteramos el pH todos los días, acabaremos por destrozar el manto hidrolipídico, abriendo la puerta a la proliferación de bacterias y favoreciendo procesos de inflamación, hipersensibilidad y otras afecciones como deshidratación, descamación o seborrea.
Si podemos evitarlo, es muy importante no utilizar sobre nuestra piel productos con cualquier pH. Ten en cuenta que algunos jabones, por ejemplo, suelen tener un pH muy alcalino, que puede llegar 11 o 12. Y si necesariamente debemos aplicarlos, es esencial intentar restablecer el pH de la piel inmediatamente después.

La importancia de tonificar la piel

El principal beneficio que aporta el uso de un buen tónico es que restablece el pH de la piel, restaurando su equilibrio natural. Este paso es muy importante a la hora de mantener una piel de calidad. Equilibrar la piel permite prepararla para una absorción óptima de cualquier activo que queramos aplicar. Además, el tónico refresca la piel, calmándola, descongestionándola y cerrando sus poros.

Al igual que en el paso anterior, voy a recomendarte dos tónicos esenciales para que elijas uno en base a tu tipo piel. Ambos pertenecen a la línea Essencial, especialmente indicados para pieles que comienzan a cuidarse.
Se trata del Tónico a la camomila para pieles normales y secas. Y el Tónico al hamamelis para pieles grasas y mixtas.

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Tónico a la camomila

Finaliza la rutina de limpieza diaria en las pieles normales y secas. Descongestiona, hidrata y equilibra el pH de la piel.

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Tónico al hamamelis

Finaliza la rutina de limpieza diaria en las pieles normales y secas. Retira la grasa, cierra los poros y equilibra el pH.

¿Cómo se aplica el tónico?

A decir verdad, existen varias formas de aplicar el tónico facial, en función de como se comercializan. Los que te he recomendado se aplican mediante un spray que se rocía sobre el rostro en forma de bruma. Pero otros tónicos deben aplicarse impregnando discos de algodón y realizando suaves barridos desde el centro del rostro hacía afuera. Al igual que con la limpieza, es bueno establecer una sencilla rutina que recorra todo el rostro. Comienza, por ejemplo, por la frente y las sienes, y ve bajando por la nariz, las mejillas y el mentón. No olvides incluir el cuello y el escote.

También puede aplicarse directamente con las yemas de los dedos. En cualquier caso, realiza pequeños y suaves toquecitos para facilitar la absorción del tónico, o simplemente deja actuar hasta que la piel lo absorba.


Rutina de limpieza facial - Paso 4

¿Cuál es el siguiente paso?

Con estos tres pasos habríamos finalizado nuestra rutina de higiene diaria. Nuestro rostro en estos momentos estaría limpio. La superficie de la piel higienizada, sus poros libres de residuos. Resumiendo, estaría en las mejores condiciones para absorber los principios activos de cualquier crema o tratamiento que queramos aplicar.

Si nuestro objetivo simplemente es mantener la piel sana, con aplicar una buena crema hidratante tendremos nuestras necesidades cubiertas. Si queremos dedicarle otros cuidados más específicos, destinados a corregir diferentes estados como arrugas, flacidez, manchas, hipersensibilidad o tendencia acneica, existen otros productos que podemos incorporar a nuestros rituales. Pero de ello hablaremos en otra ocasión.

¿Existen otros tipos de rutina de limpieza facial?

Si, existen muchas rutinas de limpieza y cuidados. Prácticamente existen tantas rutinas como opiniones hay en el mundo. Esta que has leído, a pesar de haberla descrito con toda la cantidad de detalles que he sido capaz, es una rutina básica. Tal y como te he comentado más arriba, es preferible realizar esta rutina con constancia y usando productos adecuados, que intentar adoptar complicados rituales de nosecuántos pasos con cosméticos que no nos aporten los activos que necesitamos.

Aunque ahora puede parecerte un poco larga por lo extenso del texto, en realidad, no tardarás más de 5 minutos en realizar esta rutina de limpieza. Te recomiendo comenzar realizando esta rutina cada día, incorporando una vez en semana un Peeling y una Mascarilla, tal y como te describiré más adelante en otro post. Esta rutina de cinco minutos diarios, realizada de forma constante, marcará la diferencia entre una piel cetrina y sin vida o otra llena de luminosidad y juventud.

¿Y qué es la Doble limpieza facial?

La Doble limpieza es una rutina de higiene facial que hemos importado de las rutinas de belleza coreanas. Consiste en aplicar dos limpiadores en lugar de uno durante el Paso 2: Limpieza. En primer lugar utilizamos un limpiador en formato oleoso para retirar las partículas solubles en aceite, y seguidamente otro con base acuosa para retirar las demás partículas de suciedad. Al tratar las impurezas de la piel por separado, se consigue una limpieza más profunda y respetando al máximo el manto hidrolipídico.

Para mi, la introducción de la Doble limpieza facial, supuso un antes y un después en lo que a rutinas de limpieza se refiere. Yo la practico en mi rutina de noche y suelo recomendarla en aquellos casos en los que se requieran cuidados más profundos, también para pieles más maduras y para aquellas personas que exijan lo mejor para su piel. Si estás buscando mas información sobre la Doble limpieza facial, puedes encontrarla en este otro post:


¿Cuándo debo realizar mi rutina de limpieza facial?

Es muy importante realizar nuestra rutina de limpieza facial cada noche y todas las noches. A veces da un poco de pereza, pero es necesario limpiar nuestra piel antes de irnos a dormir. Ya sabes que si no nos desmaquillamos impedimos que la piel realice la renovación que tiene lugar mientras dormimos, además los poros del rostro tienden a obstruirse y acaban formando comedones. Sin olvidar que esta costumbre hace que la piel vaya perdiendo elasticidad, hidratación y favorece la aparición de manchas. Tal y como te he comentado, esta rutina de cinco minutos, realizada cada noche de forma constante, marcará la diferencia entre una piel opaca y sin luz o otra llena de vitalidad y luminosidad.

También es aconsejable realizar otra rápida limpieza del rostro por las mañanas, antes de utilizar el protector solar. En estos casos basta con hacer una limpieza simple, con un limpiador de base acuosa. No sirve de nada tratar nuestra piel con los mejores productos cosméticos si antes no eliminamos el exceso de grasa y los detritos generados por nuestro organismo durante la noche.

¿Puedo saltarme alguna limpieza?

Lo ideal sería realizar un ritual de limpieza más profundo por las noches y otro un poco más rápido al levantarte por la mañana. Sin lugar a dudas, la higiene nocturna es la más importante, porque elimina el maquillaje, la polución, los restos de sebo, sudor, protector solar y toda la suciedad acumulada a lo largo del día. Pero la limpieza de las mañanas (que sólo debe constar de los pasos: 1 Limpieza suave, 2 Tonificación y 3 Protección solar) también tiene su importancia, por que prepara la piel y amortigua los daños que pueda sufrir durante la jornada. Lo ideal sería no saltarte ninguna de las dos rutinas, pero si forzosamente tuvieras que renunciar a hacer alguna de ellas, sería mejor no realizar la de la mañana.

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