tu tipo de piel

¿Sabes cúal es tu tipo de piel?

La mejor manera de cuidar tu tipo de piel correctamente es conocerla y saber qué necesita. Determinarlo a veces no es fácil, ya que cada piel tiene características y necesidades únicas. Pero además, su estado va cambiando a lo largo del tiempo dependiendo de la edad, la disposición genética o los factores a los que es sometida.

Mantener la piel joven depende mucho de nuestros hábitos, de los cuidados que le brindemos y de como la protegemos frente a los factores externos. Lamentablemente no todas las pieles tienen las mismas necesidades ni envejecen de la misma manera, por eso es esencial conocer nuestra piel en profundidad y así poder darle los cuidados que la equilibren y la mantengan en buen estado.

Primero debes conocer el manto hidrolipídico

Nuestro tipo de piel depende en gran medida de su manto hidrolipídico. Este manto cubre la última capa de la epidermis, y está compuesto principalmente por sudor (glándulas sudoríparas) y sebo (glándulas sebáceas). Lo fabrica nuestro organismo para protegernos de los agentes externos y mantener el grado de hidratación cutánea.

La piel debe intentar mantener equilibrados los dos componentes del manto hidrolipídico: la parte hidro (el agua, el sudor) y la parte lipídica (el sebo). Esto ocurre en las pieles normales, donde se mantienen cantidades equilibradas de sebo y sudor. Por su parte, las pieles grasas tienen un mayor contenido lipídico (sebo), de ahí sus brillos y tez oleosa. Mientras que las pieles secas, por el contrario, presentan una menor parte lipídica (sebo), que se manifiesta en una piel opaca y rígida.

La buena salud de la piel depende del equilibrio del manto hidrolipídico. Las pieles sensibles, por ejemplo, tienen un manto muy débil, por eso se irritan y enrojecen con facilidad. Es de suma importancia utilizar productos expresamente indicados para nuestro tipo de piel, ya que la mayoría de los cosméticos están formulados para ayudar a mantener el equilibrio del manto hidrolipídico.

Los cuatro tipos de piel

Existen diversas maneras de clasificar las pieles. La más común es la que establece la piel normal como modelo principal. A grandes rasgos la piel normal es suave, no presenta rigidez, ni brillos, ni poros abiertos ya que su manto hidrolipídico está en equilibrio. Este es el tipo de piel que por lo general, tienen los bebés y los niños. Pero con el paso de los años, por unas razones u otras, la piel normal evoluciona hacia los otros tipos. Atendiendo a estos cambios, las pieles se suelen clasificar en cuatro grandes grupos:

Piel normal

Piel normal

Llamamos piel normal (o eudérmica) a aquellas pieles cuyos niveles de grasa y agua se encuentran en equilibrio. Esta es la piel ideal por excelencia. Es flexible y resistente, su circulación es buena, sus secreciones de sudor y grasa son normales, sus poros están cerrados y su textura es suave y lisa. Esta es la piel que suelen tener los bebés y los niños y la que todas deseamos. Pero como todo lo bueno, es poco común.

La piel normal es probablemente la más fácil de cuidar, aunque no hay que descuidarse en exceso. A medida que se envejece las pieles normales tienden a convertirse en pieles secas. Este tipo de piel únicamente requiere tonificación y limpieza, así como la aplicación de algún producto adecuados que hidrate y proteja su epidermis.

piel seca

Piel seca

La piel seca se caracteriza por producir menos sebo que la piel normal. Como consecuencia, su manto hidrolipídico carece de los lípidos necesarios para retener la humedad y cumplir su función protectora.

La piel seca muestra un aspecto apagado y sin elasticidad. Suele percibirse tirante, frágil y áspera. Envejece rápidamente y es propensa a la descamación y a la aparición de líneas de expresión. Sus cuidados deben centrarse en nutrir e hidratar.

Aunque las pieles secas se caracterizan por mantener menos la hidratación, es muy importante saber diferenciar entre una piel seca (sin sebo) y una piel deshidratada (sin agua). A diferencia de lo que mucha gente cree, la deshidratación es un estado de la piel, no un tipo.

Piel grasa ultrasónico

Piel grasa

La piel grasa se caracteriza por tener una elevada producción de sebo. Esta producción excesiva se denomina «seborrea». Como consecuencia, este tipo de piel suele mostrar la tez oleosa, poros grandes, brillos grasos y cuando el exceso de sebo se mezcla con las células muertas, puede formar puntos negros, espinillas y acné por obturación de los poros. Aunque es menos propensa a mostrar los signos del envejecimiento.

Este tipo de piel es un poco más complicada de cuidar que la seca, ya que precisa más atención en su rutina de limpieza y cuidados domiciliarios. Requiere cosméticos astringentes y capaces de normalizar la hiperproducción de sebo y, en casos severos, mantener bajo control y prevenir posibles brotes.

Piel mixta

Piel mixta

Como su nombre indica, en la piel mixta se mezclan de dos tipos de piel. Mientras que en las mejillas solemos encontrar piel normal o seca, en la llamada zona T (frente, nariz y barbilla) presenta piel grasa. La piel mixta presenta un aspecto brillante, mientras que la zona T tiende a desarrollar pequeñas impurezas que pueden ocasionar puntos negros y pequeños brotes.

Este tipo de piel suele ser la más difícil de cuidar debido a su mezcla de características, es necesario tratar la hidratación de la zona seca y al mismo tiempo controlar la producción de sebo de la zona grasa. Es muy importante adoptar un ritual de belleza diario con productos específicos que equilibren, limpien e hidraten adecuadamente este tipo de piel.

¿Conoces tu tipo de piel en profundidad?

Cada piel tiene características y necesidades únicas. Aún así es muy común que algunos profesionales nos aconsejen algún tipo de crema o un tratamiento sin ni siquiera realizar un examen superficial que determine qué tipo de piel tenemos. En ocasiones puede resultar muy difícil identificar cuales son las carencias de una piel a simple vista. Nuestra dermis es una estructura especialmente compleja en la que se pueden dar a la vez varias características: ser grasa en unas zonas y sensible en otras, presentar descamaciones o carencias imperceptibles a la vista…

Para realizar un correcto diagnóstico facial, conocer las particularidades de cada piel y las necesidades concretas que pueda presentar, es fundamental contar con equipos de diagnóstico de piel profesionales. En Nina Merli te invitarnos visitarnos para realizar un análisis de piel de forma gratuita y conocer cuales son las necesidades específicas de tu piel. Realizamos nuestros diagnósticos con equipos de medición específicos, equipados con un eficiente sistema de análisis que nos permite evaluar el estado de la piel en profundidad.

¿No puedes visitarnos?

Si no puedes visitarnos en persona, no te preocupes, no está todo perdido. Te dejamos un pequeño esquema con el que podrás identificar de manera sencilla cual es tu tipo de piel. Debes de tener en cuenta que este pequeño gráfico sólo es una ayuda orientativa, si después de consultarlo no estás cien por cien segura del resultado, te recomendamos que visites algún Centro de estética de tu confianza. Estoy convencida de que te ayudarán a dentificar correctamente tu tipo de piel y de que te orientarán encantadas, indicándote los cuidados y rutinas de belleza más adecuadas para ti.